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HAMBRE EMOCIONAL. Vanessa Amigo Hernández. Psicóloga Nutricionista de Clínica Pérez-Espinosa

HAMBRE EMOCIONAL. Vanessa Amigo Hernández. Psicóloga Nutricionista de Clínica Pérez-Espinosa

28 Febrero 2018

¿¿¿ Devoro mis emociones???

!!! Necesito urgentemente, rápico, ... comer "algo dulce"!!!


El hambre emocional es un concepto reciente aunque con muchos años de evolución. Uno de sus principales síntomas es la necesidad súbita de satisfacer el hambre con un alimento concreto. La mayor parte de las ocasiones, estos alimentos suelen ser dulces, galletas, chocolate, helado, ... aunque también puede apetecernos en forma de patatas fritas, hamburguesa,...

En muchas de las películas o series románticas podemos visualizar una escena en la cual, tras un desengaño amoroso aparece la protagonista comiendo una enorme tarrina de helado... Tenemos un momento de hambre emocional!!!

Lo curioso del hambre emocional es que además de aparecer en situaciones complicadas, también lo podemos padecer día a día, los pequeños momentos en los que nos encontramos estresados, " no llego..., mi jefe me pide..., mi hija no ha comido las frutas..., la cajera del supermercado me ha respondido mal..., " en fin, circunstancias que día a día nos alteran y preocupan. 

La pregunta es, ¿ por qué necesito alimentación poco saludable? ¿ por qué mi cuerpo no me pide frutas o verduras?. Los alimentos que contienen azúcares activan diversos neurotransmisores como la dopamina, la serotonina o la adrenalina. Una de las funciones  de estos neurotransmisores es la de trasmitir al cerebro sensaciones agradables, plancenteras, de saciedad, Y cumplen muy bien esta función!!! La sensación de bienestar llega a nosotros y nos aliviamos.
De esta manera activamos los mecanismos cerebrales de recompensa, el hambre no es real. Es de una manera rápida de tranquilizar nuestra necesidad de recompensa ( " me lo merezco después del día que he tenido".)

¿¿¿Tengo solución???

!! La respuesta es SI !
Enseguida explicamos como hacerlo.

Lo primero es aprender a diferenciar si lo que realmente estamos sintiendo es una necesidad física , es decir, mi cuerpo tiene una necesidad real de alimentarse o si por el contrario, existen otra serie de causas que desencadenan esta situación, estrés , ansiedad, tristeza...
En esta circunstancia debemos parar, no reaccionar inmediatamente.
En segundo lugar, nos tomaremos unos momentos para respirar, dos inhalaciones para calmar el Sistema Nervioso Central. 
Cuando nos hayamos calmado , evaluamos la situación de manera racional y por último, actuaremos tomando la mejor decisión para nosotros.

Si la situación se escapa de tu control, acude sin dudarlo a buscar la ayuda necesaria, la comida podría convertirse en un problema. Si lo que " tu cuerpo" solicita es una onza de chocolate, de vez en cuando, no es motivo de preocupación, lo que tu cerebro te está pidiendo es una " vía de escape" ante el cansancio y el estrés....

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